Evaluación de Neurofeedback y mapeo cerebral: ¿qué podemos observar de tu actividad cerebral?

EVALUACIÓN DE NEUROFEEDBACK

¿Cómo realizamos un mapeo cerebral?

Antes de empezar el entrenamiento con neurofeedback, realizamos un mapeo cerebral para observar cómo funciona tu actividad cerebral y cómo cambia en diferentes zonas y condiciones.

Para ello utilizamos un registro cuantitativo de la actividad eléctrica cerebral (QEEG), que nos permite analizar las distintas frecuencias de actividad cerebral. Los resultados nos sirven como punto de partida para diseñar un entrenamiento de neurofeedback personalizado.

≈ 90 minutos

de registro

No invasiva

los sensores solo registran

Personalizada

analizamos tu respuesta

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Primero colocamos los sensores

Antes de empezar, limpiamos los puntos donde vamos a realizar el registro para facilitar una buena lectura de la señal.

Colocamos dos pequeñas pinzas en las orejas que actúan como algo parecido a la toma de tierra y los sensores sobre el cuero cabelludo utilizando gel conductor, que ayuda a obtener un registro más limpio y preciso.

A lo largo de la evaluación vamos cambiando los sensores de posición para registrar diferentes zonas del cerebro.

Los sensores únicamente registran información: no emiten electricidad ni estimulan el cerebro.

 

 

Foto real: Sensores durante una evaluación en consulta

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Medimos la actividad eléctrica cerebral

La actividad del cerebro genera pequeñas señales eléctricas que podemos registrar y analizar. Estas señales contienen diferentes frecuencias u ondas cerebrales, como delta, theta, alpha o beta.

No existe una única onda «buena» o «mala»: todas forman parte del funcionamiento normal del cerebro y su presencia cambia según el momento, el estado de activación y la zona que estamos observando.

Ejemplo simplificado de tipos de ondas cerebrales

¿Qué tiene que ver esto con la regulación?

La investigación ha encontrado relaciones entre determinados patrones de actividad cerebral y diferentes formas de funcionamiento. El mapeo nos permite buscar este tipo de indicadores y conocer mejor cómo está funcionando tu cerebro.

Por ejemplo, podemos encontrar patrones relacionados con el nivel de activación y alerta, la atención y concentración, la regulación emocional, el descanso o determinadas respuestas asociadas al estrés y al trauma.

También puede ayudarnos a valorar qué tipo de entrenamiento puede tener más sentido en tu caso, qué áreas priorizar o si lo observado sugiere que puede ser más adecuado complementar o priorizar otro tipo de intervención.

El mapeo cerebral no constituye por sí mismo un diagnóstico clínico

Cuando es necesario realizar un diagnóstico específico, se deriva al profesional correspondiente.

Medimos en diferentes condiciones

En consulta no podemos reproducir todas las situaciones de tu día a día, pero sí podemos introducir pequeños cambios en la demanda y observar cómo responde tu cerebro. La mayor parte de la evaluación se realiza en reposo.

1. Reposo · ojos abiertos

Queremos observar el patrón de actividad que aparece mientras estás despierto/a y conectado/a con el entorno.

2. Reposo · ojos cerrados

Observarmos cómo cambia la actividad cerebral cuando disminuyen los estímulos externos y aumenta el reposo.

3. Tareas

Realizamos un par de tareas para observar que hace tu actividad cerebral cuando aumenta la demanda de atención y esfuerzo cognitivo.

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Completamos la evaluación

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Lo que nos cuentas
En la primera llamada de valoración exploramos el motivo de consulta y la síntomatologia. Antes de realizar el mapeo también tendrás un pequeño espacio para explicarnos aquello que consideres importante.
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Cuestionarios
Antes de la evaluación te enviamos un cuestionario para recoger la información clínica relevante. Según el motivo de consulta, podemos incorporar también cuestionarios específicos.
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Respuesta corporal
Junto con el mapeo solemos incorporar una evaluación de la variabilidad de la frecuencia caríaca (HRV) y otras señales fisiologicas.

Ejemplo real del registro de diferentes señales fisiológicas

El mapeo cerebral nos permite observar la actividad cerebral y las señales fisiológicas nos aportan información sobre la respuesta del cuerpo. Integrar ambas nos ofrece una imagen más completa de cómo está respondiendo tu organismo.
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Analizamos los resultados y creamos el protocolo

Ejemplo de una de las representaciones que analizamos

¿Y qué hacemos con toda esta información?​

El tipo de mapeo que nosotros utilizamos se llama MiniQ. A diferencia de otros sistemas que comparan los resultados con bases normativas y generan mapas de colores, nosotros analizamos tu propio registro teniendo en cuenta los los patrones descritos en las investigación y la información clínica para entender tu propio patrón de funcionamiento.

Diseñamos un entrenamiento personalizado a partir de toda la información recogida, identificando los patrones más relevantes y qué tiene sentido entrenar en tu caso.

En la devolución de los resultados te explico de forma sencilla qué hemos observado y resolvemos las dudas que puedan surgir.

Después de la devolución, recibirás un email con los datos de tu evaluación y un resumen con los principales hallazgos, sin tecnicismos.

Otras preguntas que pueden surgirte

La evaluación suele durar aproximadamente una hora y media. Reservamos tiempo suficiente para colocar los sensores, realizar los diferentes registros y recoger la información necesaria. En algunos casos puede alargarse un poco, especialmente si necesitamos dedicar más tiempo a comentar el motivo de consulta.

La evaluación completa tiene un precio de 200 € e incluye el mapeo cerebral, la recogida de información clínica y las medidas complementarias que realizamos durante la evaluación, el análisis posterior de los resultados y la devolución personalizada.

Después de la devolución recibirás también los datos de tu mapeo y un resumen con los principales hallazgos.

No. Aunque ambos registran la actividad eléctrica cerebral mediante sensores colocados sobre el cuero cabelludo, tienen objetivos y procedimientos diferentes. Un EEG médico se utiliza principalmente para estudiar determinadas alteraciones neurológicas y suele emplear un mayor número de sensores, además de equipos, programas y procedimientos específicos del ámbito sanitario.

El mapeo que realizamos en consulta utiliza un número menor de sensores que vamos colocando en diferentes localizaciones y está orientado a analizar patrones de actividad cerebral que nos ayuden a comprender mejor el funcionamiento de cada persona y a personalizar el entrenamiento con neurofeedback.

No sustituye una evaluación neurológica ni un EEG médico cuando estos están indicados.

No. Una resonancia magnética obtiene imágenes de la estructura cerebral. El EEG registra la actividad eléctrica cerebral. Son técnicas diferentes y proporcionan información distinta.

Sí. No es necesario empezar un entrenamiento de neurofeedback después de realizar el mapeo. Puedes hacerlo si tienes curiosidad por conocer mejor tu funcionamiento, si quieres entender qué patrones aparecen en tu actividad cerebral o si tienes dudas sobre si el neurofeedback puede tener sentido para ti.
Después de la evaluación analizaremos los resultados y haremos una devolución para explicarte qué hemos observado y qué información puede ser relevante en tu caso. A partir de ahí, podrás decidir con más información si quieres iniciar un entrenamiento, valorar otras opciones o simplemente quedarte con el conocimiento que te ha aportado la evaluación.

No necesitas hacer nada especial. Lo ideal es venir como en un día normal, habiendo dormido y comido con normalidad y evitando excesos de estimulantes antes de la evaluación. Si tomas medicación habitualmente, no la modifiques por tu cuenta para realizar el mapeo. Y si el café forma parte de tu rutina habitual, no es necesario eliminarlo ese día.

La idea es que el registro sea lo más representativo posible de cómo estás habitualmente, no de un día excepcional.

Sí, es importante tenerlo en cuenta. Para obtener una buena señal necesitamos preparar la piel y utilizar gel conductor en los diferentes puntos donde colocamos los sensores. Se elimina fácilmente con agua, pero al terminar pueden quedar restos de producto en el cabello, por lo que recomendamos poder ducharte y lavarte el pelo después de la evaluación.

Esto ocurre especialmente durante el mapeo porque registramos diferentes zonas de la cabeza. En las sesiones posteriores de neurofeedback utilizamos muchos menos sensores, por lo que la preparación y la limpieza son mucho más sencillas.

No. Durante el registro obtenemos los datos, pero los resultados necesitan ser procesados y analizados posteriormente. Revisamos los diferentes valores y patrones obtenidos e integramos esta información con el resto de la evaluación.

Habitualmente necesitamos aproximadamente una semana para realizar este análisis. Después hacemos una devolución de resultados, que puede ser presencial u online, donde te explico de forma sencilla qué hemos observado y resolvemos tus dudas.

DE LA EVALUACIÓN AL ENTRENAMIENTO

Evaluar → comprender → entrenar

La evaluación nos permite decidir qué respuestas tiene sentido trabajar y orientar el entrenamiento de forma individualizada.

Conoce cómo entrenamos con neurofeedback →

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